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Schiaretti afronta ruidos de quiebre en el PJ

Es una situación inédita para el peronismo cordobés. Algo nunca vivido en dos décadas de hegemonía en el poder provincial, a lo que sumará desde diciembre el control de la Capital: la posibilidad de un quiebre interno.

El senador Carlos Caserio, presidente del PJ provincial, lanzó fuertes críticas al gobernador Juan Schiaretti y anunció que dejará su cargo en el partido. Fue el primer desafío abierto al liderazgo del titular del Panal.

Schiaretti no tenía voces disidentes públicas desde la inesperada muerte de José Manuel de la Sota, el 15 de septiembre del año pasado.

Más allá del debate interno que desató la decisión del mandatario de ser prescindente en la pulseada para la Presidencia de la Nación –que para los peronistas disidentes es una posición funcional a Mauricio Macri–, hay datos políticos que agitaron al oficialismo: ya no está De la Sota, el poder de Schiaretti tiene fecha de vencimiento (10 de diciembre de 2023) y existe la posibilidad muy concreta de que un peronista (Alberto Fernández) vuelva a la Casa Rosada.

La estrategia del gobernador de refugiarse en Córdoba y tratar de alambrar el PJ local tuvo consecuencias: sus roces con Alberto Fernández abrieron una grieta en el PJ provincial.

Nadie sabe la profundidad de esa fisura. Pero el jueves pasado, en el teatro Luxor de Villa Carlos Paz, lugar donde Caserio anticipó su renuncia indeclinable a la conducción del PJ, surgió una certeza: los intendentes y legisladores que el senador nacional lidera amagan con consolidarse como un grupo que ya no responderá al gobernador.

Por ahora, la decisión de Caserio es no romper, pero sí marcar diferencias con el Centro Cívico.

Desde el entorno del senador, dicen que no hubo un aval explícito de Alberto Fernández a su movida.

Pero, viejo zorro de la política, Caserio aprovechó el fastidio que en los últimos días hizo público Alberto Fernández con Schiaretti, para tomar distancia del Gobierno provincial.

En sus declaraciones a La Voz, el candidato presidencial dejó claro que está convencido de que no es neutral la prescindencia del gobernador en la carrera presidencial.

El candidato más votado en las Paso y que hoy encabeza todas las encuestas entiende que la postura del gobernador es funcional a Macri.

Caserio y sus aliados consideran lo mismo, y desde un principio. La denuncia del radical Mario Negri de que el PJ estaba repartiendo por correo votos de la fórmula de Juntos por el Cambio alimentó el crujido interno.

“El gobernador no cumplió lo que decidió el congreso provincial del partido de dar libertad para trabajar por cualquier candidato presidencial. Eso no ocurre. Desde el Centro Cívico presionan a los intendentes para que no militen por una fórmula. Además, se repartieron votos de Macri. Eso fue un límite para nosotros”, argumentó uno de los legisladores que está con Caserio.

Schiaretti gobernará los próximos cuatro años y seguramente tiene la intención de influir en el proceso de su sucesión en Córdoba.

En el acto de cierre de Saldán, se mostró con Martín Llaryora y Manuel Calvo, a quienes ve como las puntas de lanza de la renovación, junto a intendentes como Ignacio García Aresca (San Francisco) y Juan Manuel Llamosas (Río Cuarto).

“El PJ tiene asegurada su renovación”, dijo el gobernador en el mismo momento en que Caserio descargaba agrias críticas en Carlos Paz.

Nada está dicho. Pero hay un dato insoslayable: además de tener que acordar respaldo para su gestión con el próximo presidente, que probablemente sea Alberto Fernández, el gobernador deberá lidiar con una interna anticipada por su sucesión en el PJ provincial.

Caserio. El senador se proyecta.